10 años sin ella. Mejor dicho, 10 años con ella en otro lado. Hay personas que no nos abandonan nunca.
Ese día sentí por primera vez que el corazón se me encogía. Ni me lo esperaba, ni estaba de acuerdo, ni preparada. Ese día lloré como nunca.
Porque en esto de las despedidas, por más experiencia que uno tenga (y eso que yo tengo unas cuantas) no existen doctorados, uno es siempre alumno.
lunes, 26 de octubre de 2009
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