Y me preguntás que es lo que quiero, como si no fuese tan evidente. Y detesto que no te des cuenta, que no te quieras dar cuenta, o que finjas. Y vos sólo queres que te conteste.
¿Qué quiero? A vos.
¿Cuánto? Demasiado.
¿Desde cuando? Ya no me acuerdo.
¿Porqué? Ojalá supiera.
Nadie tiene todas las respuestas. Yo tampoco. Ni siquiera de mis preguntas.
Esto es todo lo que puedo decirte. Sos mi enfermedad, y también la única cura. Y mientras busco las soluciones a mis problemas, y las respuestas a mis interrogantes, espero. Espero que dejes de fingir, o simplemente te des cuenta. Espero mi antídoto. Y te espero a vos.
martes, 11 de julio de 2006
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