No se me ocurren palabras que expresen ni una milésima de lo que siento. Y estoy cada día más convencida de que no existen.
Porque por mucho que lo intente, no alcanzan. No logran ser suficientes.
Hay cosas que no se dicen. No se dicen porque no se pueden decir. No se pueden decir porque no se pueden explicar.
Los amigos que son más que amigos.
Los amores que son para toda la vida.
No, definitivamente, el idioma se queda corto.
(*comunicación no verbal)
sábado, 30 de junio de 2007
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