sábado, 5 de mayo de 2007

Mayoría

Tengo que admitir que los 21 me cayeron como un balde de pasividad, nose si fría o que, pero pasividad al fin.
O quizás sea que ya somos grandes para algunas cosas.
Que hay cambios que no nos gustan ni un poquito, pero no se puede hacer más que resignarse.
Que dependemos cada vez más y cada vez menos de otros... y a veces está bueno, pero otras ni un poquito...
Que queremos volver un poco el tiempo atrás, sólo un poco... porque es más fácil vivir en un pasado feliz que intentar estarlo en el presente..
Porque el presente es cada vez más difícil, y el futuro casi que da miedo...
Y se extraña un poco esa burbuja en la que nada malo nos podía pasar, y los problemas venían con la solución a la vuelta...

Soy de las que nunca dijo querer volver al secundario, de las que siempre apostaron al mañana, al punto que mi cabeza piensa en el futuro antes que en el ahora... no actúo sin medir las consecuencias, y no sólo las mido, sino que las pienso desde toda perspectiva milimetricamente.
Pero ahora, quizás si quiero volver un poquitito atrás, a cuando decisiones importantes no eran tan inminentes, y la ventana al mundo real real se veía más chiquita.

No digo que mi mundo cambia ahora que tengo un número más. Es una etapa en mi vida, en realidad el fin de una etapa. Y como siempre que algo termina, y se supone que otra cosa comienza, siento el miedo aterrador de no saber bien con qué me voy a encontrar. Ni si lo que vaya a decidir sea lo correcto o no. Es eso. Tener mi vida y mi futuro en mis manos. Y entonces tener miedo a fallar. Y a pesar de eso, tener que arriesgarme.

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