¿Viste cuando esperás mucho un día, un momento, una conversación, una definición que puede cambiar tu vida en absolutamente todo sentido?
Bueno, llega ese día y resulta que se pasa para mañana. Algo así como que el día D termine siendo el día C. O sea que estuviste descompuesto de nervios al cuete. Tema aparte.
Ponele que eso es irrelevante y llega el otro día, el importante. También llega el momento, te encontrás. Ahora sí: la conversación tan esperada. Bueno, no era lo que esperabas. Salís como sacudida. La primer impresión es de cachetada. Pensás: ¿que cuernos hago ahora? No encontrás respuesta.
No te da llamarlo. Mandás mensaje. "No estoy contenta". Te llama en segundos. Le contás. No dice mucho, no sabe qué decir. Después cortás. Y seguís pensando: ¿que cuernos hago ahora? No se te ocurre la respuesta.
Pasan unas horas. Te manda un mail. Larguísimo. El más largo de su vida. Analiza mil cosas distintas. Incluye cerca de 20 preguntas. Pero todas apuntan a lo mismo: esto es juntos. "Comida no te va a faltar" es su manera de expresarlo.
Seguís sin respuesta concreta. Tenés mucho que pensar. Mucho por analizar. Bastante por considerar. Pero por lo menos, no estás sola.
martes, 9 de noviembre de 2010
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