Evidentemente, dormir hasta las 3 de la tarde se está convirtiendo en mi deporte favorito.
Mi familia todavía en un camión mosquito viniendo del sur. Creo que lo primero que voy a preguntar cuando los vea va a ser que cuernos quiere decir un camión mosquito... o por lo menos porqué se le dice así.
El tema es que en un rato/horas se termina mi soledad. La soledad de las buenas, de esas que todos necesitamos cada tanto, para hacer lo que nos place en el momento que nos place, para organizar nuestros tiempos y cosas a nuestra manera, para flashear con que somos un poco más libres y no dependemos de nadie ni nadie depende de nosotros, para escuchar silencio cuando queremos no escuchar a nadie ni a nada, para no tener que guardar todo en su lugar e ir amontonando las interminables pilas de ropa, platos, papeles/facturas...
No puedo evitar volver a la insólita experiencia de volver de vacaciones arriba de un camión, cual vacas yendo al matadero, aunque seguramente las comodidades sean muy distintas. En estos momentos es cuando me alegro por el infaltable espíritu aventurero que caracteriza a los integrantes de mi prole. Yo nose si lo soportaría tan bien, aunque tengo que admitir que más de una vez me sorprendí conmigo misma. Creo que hasta aprendí a no decir no a todo lo desconocido, sólo por el hecho de ser desconocido.
Anyway, bienvenida normalidad, chau soledad. Cada tanto te voy a extrañar, y creo que hasta te voy a recordar con cariño.
sábado, 27 de enero de 2007
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