Para no perder la costumbre, el de ayer fue otro peculiar viaje en subte. Volví a ver al clon del Agu... en la misma estación que anteayer... en el andén de enfrente también. Muy loco, porque ni siquiera coincidia la hora...
El otro ingrediente de un viaje distinto fue el/la, aún no puedo definir si hombre o mujer, que se sentó enfrente mío durante casi todo el recorrido. Habrá subido entre Gallardo y Pueyrredón. Y juro que era imposible determinar qué era. No me molesta la inclinacion sexual de quienes no están de acuerdo con lo que les tocó... no los discrimino ni nada, esta todo bien.
El punto está en que me intrigaba saber que era. Así que me pasé el viaje mirándolo/a lo más disimuladamente que lo permite el subte. Y evidentemente se dio cuenta, porque también me miraba. Pero no me importó, no me intimidan esas cosas.
Vestido/a medio sport... jogging rojo, zapatillas deportivas de las grandotas, remera 3/4 de lycra, y chaleco rojo, deportivo también. Y gorra negra. Tenía los ojos maquillados, pero de una forma muy extraña... con delineador justo donde termina el ojo, tres rayitas dibujadas. Nada, que se yo... cada cual...
Se bajó en la misma parada que yo, en Alem. Y creo que se fue por otra salida, para el Correo supongo, porque no lo vi subir por la salida del Luna.
Y no lo vi más. Por lo menos por ahora... ya nada me sorprendería... el subte es una caja de sorpresas. Y apuesto a que hoy, en Callao, vuelvo a ver al doble del Agu. Y nose si voy a poder aguantar reirme mucho. Y en ese caso, tampoco me importa.
miércoles, 30 de agosto de 2006
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